15 años dejándose la piel por el torneo

Antonio Arenas Noticias Mutua

Ser voluntario en el Mutua Madrid Open es más que realizar una labor altruista para que miles de espectadores puedan disfrutar del gran espectáculo deportivo que tiene lugar cada año en la Caja Mágica.

Ser voluntario es una experiencia personal cuyo recuerdo queda para siempre. Y es que en los 10 días de torneo los voluntarios comparten tareas, responsabilidades, comida y tiempo de ocio. Todo esto provoca que surjan amistades que se mantienen por años. El buen ambiente que se vive, además del espíritu tenístico que impregna todo, propicia que muchos de ellos repitan temporada tras temporada hasta el punto de reservar esa semana de su vida por y para el torneo, pase lo que pase. Así, hay algún veterano que ha colaborado hasta en 12 de las 15 ediciones que se celebran este año, o intrépidos que vienen desde lugares tan lejanos como China, Rusia, México, Colombia o Brasil.

Marco Castrillón, colombiano, participará en 2016 por tercer año consecutivo. Gran aficionado al tenis y enamorado de Madrid, cuenta que participar una vez más en el torneo es como “visitar de nuevo, y con todo gusto, a quien echas de menos”.

No es el único que lleva 12 meses esperando este momento. Almudena Mantilla cuenta que “cuando el torneo se acaba sientes nostalgia. Cada año es diferente e irrepetible y vas contando los meses y los días para el próximo.” Ella colabora junto con su hermana y éste será el séptimo año que dediquen tiempo e ilusión al torneo. Almudena revela que vive estos 10 días con “responsabilidad por hacer bien el trabajo, satisfacción por estar ayudando a la gente, adrenalina de ver a mis tenistas favoritos, compañerismo y mucha diversión”.

Para fomentar la relación entre todos los voluntarios, se organizan una serie de actividades lúdicas para que puedan interactuar entre todos y no solo con los de su departamento y turno. Así, pueden participar en un torneo de tenis para voluntarios, una gymkana o el famoso concurso del partido del día donde deben adivinar ganador, número de sets y número de juegos para ganar alguna de las entradas que se sortean para ellos. El buen rollo es la seña de identidad de este gran grupo de voluntarios.

Mariano Calleja, veterano voluntario que cuenta con siete años de experiencia a sus espaldas, resume el espíritu del voluntariado del Mutua Madrid Open con esta significativa frase: “No sueñes con la felicidad, haz feliz la realidad”.

¿Y por qué repiten año tras año? “No lo hago solo por mi pasión por el tenis, sino por la sensación de bienestar de poder ayudar o colaborar sin ánimo de lucro y por el gran compañerismo que se respira entre el voluntariado”, responde Daniel Gragera. “Cada vez que llega enero estoy deseando que se abra el período de inscripción para participar como voluntario y recibir el ansiado email de confirmación en marzo. Es una gozada encontrarse con amigos y compañeros de años anteriores, cada año es más especial ya que se conoce a más gente. De hecho, tengo muchísima amistad con compañeros y estamos en contacto durante todo el año. El Mutua Madrid Open da esto y mucho más”.

Aunque la mayoría de los voluntarios del Mutua Madrid Open ya lo han sido con anterioridad, cada año hay un importante número de nuevas incorporaciones que lo viven con la misma intensidad. Es el caso de Mathilde Molla, una brasileña con amplia experiencia en voluntariado deportivo en su país y que afronta esta experiencia previa a su participación en los Juegos Olímpicos de Río 2016 llena de ilusión. “Soy gran aficionada al tenis. Además, trabajar en el país de mis tatarabuelos y poder vivir la cultura y lengua españolas me fascina. Espero y deseo que el torneo sea estupendo para todos, alcanzando su excelencia de siempre. Yo estoy muy motivada. Lista para que mis conocimientos y experiencia sean útiles durante el trabajo”.

Con voluntarios como ellos, con su capacidad, profesionalidad, entrega y sobre todo ilusión, el Mutua Madrid Open 2016 será todo un éxito.