Ayer, hoy y siempre: Rafa Nadal

Antonio Arenas Noticias Mutua

“La primera vez que vi jugar a Rafa Nadal en directo fue en el Mutua Madrid Open en 2003. Los comentarios y alabanzas de la gente, cuando aún era un niño, hicieron que me interesara mucho por él. Perdió 2-6, 6-3 y 6-4 en primera ronda contra Álex Corretja, pero hizo un partido tremendo. Las señales eran evidentes: estábamos ante un futuro campeón del torneo. Y así ha sido en varias ocasiones; de hecho, lo ganó tanto en pista dura como en tierra batida”.

La confesión es de Manolo Santana y el tiempo demostró que su intuición no le falló.

Ante sus ojos, aquel adolescente desprendía síntomas de campeón, un corazón valiente que pegaba con el alma, se desgastaba por devolver lo imposible y jugaba con una sola misión: ser cada día mejor. Y así el paso de los años lo acabaría convirtiendo en el gran dominador del torneo madrileño. “Peleaba cada punto como si fuera el último y mantenía la concentración en los momentos más importantes, dos virtudes imprescindibles en un gran campeón”. Concretamente de un cinco veces campeón del Mutua Madrid Open. Más que nadie en la historia.

Un torneo talismán

Pronto quedó reflejado que Nadal tendría un vínculo especial con el torneo, que quedaría grabado para siempre en su historial. En 2005 logró una hazaña que no ha vuelto a repetir en su carrera: levantar un título sobre pista dura cubierta. Antes de que la tierra batida tiñera la Caja Mágica de color rojizo, las instalaciones de la Casa de Campo –con pista rápida bajo techo– acogieron cada edición del Mutua Madrid Open hasta 2008. Pero el balear tuvo tiempo de sellar en una de las finales más épicas de su trayectoria su primer y único trofeo en esta superficie hasta el momento.

Al otro lado de la red Ivan Ljubicic dominaba 3-6 y 2-6 la final, pero Nadal fue capaz de darle la vuelta en tres horas y 53 minutos encadenando tres sets seguidos 6-3, 6-4 y 7-6 en una victoria que quedará entre los capítulos de oro del torneo. Hasta ese momento no había cedido una sola manga: en semifinales despidió a Robby Ginepri (7-6 y 7-6), en cuartos de final a Radek Stepanek (7-6 y 6-4), mientras que en octavos de final no dio opciones a su compatriota Tommy Robredo (6-2 y 6-4) y en su debut hizo lo propio con el rumano Victor Hanescu (7-6 y 6-3).

Estreno en tierra

Hubo que esperar cinco temporadas para ver nuevamente a Nadal levantando un título en el Mutua Madrid Open 2010. Fue una revancha de la rivalidad más grande jamás contada en el tenis. Roger Federer, que solo una temporada antes había estrenado el Estadio Manolo Santana con el primer título sobre arcilla inclinando al español, esperaba una vez más en la final. El clásico del deporte de la raqueta se había instaurado también en Madrid.

Y en un año en el que acabaría arrebatando el número uno del mundo al suizo, conquistó su segundo trofeo en casa. Un inmaculado registro de partidos de 22-0 en la superficie más lenta le sirvió para encadenar los títulos de Montecarlo, Roma, Madrid y Roland Garros. Además de Federer, en esa edición fue dejando por el camino a Nicolás Almagro en semifinales (el único que logró arrebatarle un set), Gael Monfils en cuartos de final, John Isner en octavos de final y Alexandr Dolgopolov en su debut.

Otra vez el mejor

Inseparable de su éxito, Nadal recuperó el cetro mundial en el ranking el mismo año que volvió a coronarse en el Mutua Madrid Open 2013. Siempre con la tierra batida como testigo nadie discute que su raqueta es la más peligrosa de todos los tiempos, también en aquella temporada en la que fue despejando a golpe de trofeos cualquier duda de su estado físico.

En la Caja Mágica recuperó su mandato sin dar opción alguna a Stan Wawrinka (6-2 y 6-4) en la final más rápida de la historia del torneo resuelta en 72 minutos. Tampoco las tuvo Pablo Andújar en semifinales (6-4 y 6-3) y cuando David Ferrer amenazó con cortar su camino en cuartos de final, sacó su mejor tenis para remontar 4-6, 7-6 y 6-0 un encuentro en el que el alicantino estuvo a solo dos puntos de ganar. Mikhail Youzhny y Benoit Paire tampoco lograron inquietar al manacorense.

Su primera defensa

En 2014 firmó algo que solo él ha logrado en el Mutua Madrid Open: defender título. Nadal completó un pleno de 10 victorias en dos años para encadenar dos trofeos Ion Tiriac seguidos, en un curso en el que completó su camino a la final más fulminante. A Juan Mónaco en su debut solo le concedió un juego (6-1 y 6-0), Jarkko Nieminen tampoco pudo ponerle en apuros (6-1 y 6-4) y ni siquiera Tomas Berdych en cuartos de final (6-4 y 6-2) ni Roberto Bautista en semifinales (6-4 y 6-3).

Un emergente Kei Nishikori que empezaba a despegar en el ranking y a destaparse como una amenaza en polvo de ladrillo puso en jaque por primera vez en esta edición al español, que consiguió remontar el set inicial del japonés. Eso sí, cuando dominaba el partido el nipón tuvo que abandonar por lesión (2-6, 6-4, 3-0 y retirada).

Defensor de la corona

Aquellas virtudes que ensalzaba Manolo Santana del primero de los 57 partidos que Nadal ha jugado en la capital de España son las mismas que lo han distinguido a lo largo de toda su carrera y que rescató la pasada temporada para volver a dominar la tierra batida de la Caja Mágica. Y es que el campeón de 30 coronas ATP World Tour Masters 1000 desembarca en el Mutua Madrid Open como defensor del título, después de certificar la victoria en 2017 tras una vibrante final frente a Dominic Thiem (7-6 y 6-4) en dos horas y 18 minutos.

El español rescató durante la gira en arcilla la chispa, la velocidad de piernas, la agresividad con su drive para dominar de principio a fin su camino hacia un nuevo título. Pero antes dejó por el camino al entonces número dos Novak Djokovic (6-2 y 6-4), rompiendo una racha de siete derrotas consecutivas y tres años de imbatibilidad del serbio cada vez que cruzaban sus raquetas frente a frente.

En cuartos de final libró otra gran batalla, en el que por momentos se vivió el mejor tenis sobre tierra batida de la temporada, frente a David Goffin (7-6 y 6-2), mientras que en la segunda ronda superó sin problemas al imprevisible Nick Kyrgios (6-3 y 6-1). Eso sí, el día de su estreno Fabio Fognini fue el único capaz de arrebatarle un set en todo el torneo (7-6, 3-6 y 6-4), pero la historia estaba escrita hacia un repóquer sin precedentes, algo de lo que sólo Nadal puede presumir hasta ahora.