Haas, el hombre que nunca se rinde

Antonio Arenas Noticias Mutua

No hay nada que enorgullezca más a una persona, con independencia del ámbito en el que se mueva, que la gente que forma parte de su entorno le reconozca su trabajo, dedicación y compromiso. Y esto es lo que pasa con Tommy Haas, el jugador profesional más veterano del Torneo que este martes volvió a dar una lección a todos los que presenciaron su encuentro en la pista número 4 de la Caja Mágica. No consiguió pasar de ronda, cayó ante Gilles Muller, aunque hizo todo lo posible por hacerlo dejando destellos de su calidad en un encuentro en el que los aficionados lo animaron desde que pisó la pista y agradecieron su esfuerzo en cada punto.

Nacido en Hamburgo hace 39 años su carrera no ha sido un camino de rosas. El alemán ha saboreado el éxito, ha disfrutado de su pasión por el tenis pero también ha vivido el lado oscuro, por el que todo deportista no quiere pasar: las lesiones. Estas han marcado la carrera de un tenista del que siempre quedará la duda de qué hubiera sido de él si no llega a sufrir tantas. Pero detrás de cada caída siempre hubo un resurgir y eso es lo que ha hecho grande al que fuese número 2 de ATP en 2002 y medalla de plata en las Olimpiadas celebradas dos años antes en Sidney.

A esto hay que añadir otros catorce títulos en su carrera, el más destacado el Masters de Stuttgart en 2001, y que durante once temporadas estuvo entre los cincuenta mejores, siete de ellas entre el Top 20. Todo eso en su juventud y ya superada con creces la treintena, con la carga que suponen las lesiones, alcanzó el número 11 de ATP con 35 años. Su última gesta tuvo lugar meses atrás, cuando derrotó a un oponente 20 años menor en el Torneo de Houston.

Tenista y director del Torneo de Indian Wells, Haas nos ha demostrado a todos que la pasión por algo, en su caso el tenis, vence a todas las adversidades que puedan aparecer en el camino. Al finalizar el año dirá adiós a las pistas de manera profesional pero seguirá haciendo disfrutar a quienes están a su alrededor y cuando mire atrás verá que uno de sus objetivos, que su hija vea de lo que es capaz, se ha cumplido con creces.