La gloria tiene cuatro patas

Antonio Arenas Noticias Mutua

El Mutua Madrid Open siempre se ha caracterizado por su singularidad dentro de la categoría de los torneos Masters 1000 a la que pertenece. A solo un año de alcanzar su mayoría de edad, el abierto madrileño puede presumir de haber sido un coto único del llamado Big Four desde que en 2009 se trasladó a su actual sede en la Caja Mágica y pasó a disputarse sobre tierra batida y en la primera quincena de mayo. Solo Rafa Nadal, el suizo Roger Federer, el serbio Novak Djokovic y el británico Andy Murray han levantado el trofeo Ion Tiriac. Es más, si extendemos el cómputo desde la última edición en la Casa de Campo los cuatro jugadores que han marcado la década más brillante de la historia del tenis son como mínimo bicampeones en Madrid en la contemplación de las diez ediciones transcurridas ya desde entonces.

Incluso 5 de las 9 finales que ha acogido la  Pista Manolo Santana se han disputado entre dos miembros del grupo de los cuatro más grandes. Federer ha ganado el título derrotando en la final a Nadal (2009, el primer partido decisivo jugado en la Caja Mágica), Nadal le pagó con la misma moneda el año siguiente. Djokovic celebró sus dos títulos madrileños después de ganar el último punto con Nadal (2011) o Murray (2016) al otro lado de la red. Precisamente, el escocés era el campeón vigente después de haber doblegado al balear en la final de 2015, en la que rentabilizó 54 de los 56 puntos que logró, pues solo 2 no le sirvieron para sumar juegos a favor.

Este dominio absoluto no sucede en ninguno de los restantes ocho Masters 1000, donde o bien se ha coronado algún campeón no perteneciente al grupo de élite histórico o cualquier miembro de estos comprueba año tras año cómo se le resiste ganar el último domingo del torneo. Ahí están, por ejemplo, las cinco finales perdidas por Nadal en Miami o idéntico número, también sin título, de Djokovic en Cincinnati. Federer no ha vencido nunca sobre la arcilla de Montecarlo o Roma. A Murray solo se le ha conocido su mejor versión sobre tierra en la capital de España, donde, como ya hemos visto, en 2015 se proclamó  vencedor y el año siguiente volvió a derrotar a Nadal en semifinales. El escocés es el único que ha vencido, y además lo ha hecho dos veces seguidas, al balear en la Caja Mágica desde 2012.

Otra de las características, y no solo gracias a Nadal, que engrandece el Mutua Madrid Open es que el ganador de la final parece recibir un salvoconducto para imponerse en Roland Garros. Seis de los nueve vencedores en Madrid han levantado el mes siguiente la Copa de los Mosqueteros a los pies de la Torre Eiffel. Dejando al margen a Nadal como decacampéon en París, Federer, que aprovechó las condiciones de altura para vencer al español en el partido por el título de 2009, llegó un año más a la final de Roland Garros, pero el helvético no se encontró aquella vez con Nadal, sino con el rival que le había eliminado, el sueco Robin Soderling, y por fin consiguió el gran campeonato que le faltaba para completar su exitoso palmarés. Lo mismo le sucedió a Djokovic hace 2 años. Los aficionados españoles pudieron ver el último gran torneo realizado por el serbio sobre tierra batida antes de proclamarse por fin campeón en el segundo abierto de Grand Slam de la temporada.

Pero Nadal, Federer, Djokovic y Murray no solo han sido campeones habituales en el Mutua Madrid Open, sino que han dejado grandes actuaciones en rondas anteriores que todavía son recordadas tanto por quienes tuvieron la fortuna de presenciarlas en directo como los que lo hicieron a través de las cámaras. Unos de esos encuentros inolvidables es el obsequio que supuso para los aficionados la victoria de Federer sobre Feliciano López en la segunda ronda de 2011. No perdonaron ni un juego, pues el partido se decidió a favor del helvético, después de tres desempates (el primero tuvo 28 puntos), de salvar una bola de partido y de que el toledano fallase un remate en la red para colocarse con un marcador favorable de 6-2 en el último tie-break.

Sin duda, el gran encuentro de Nadal antes de una final, y aunque no logró proclamarse campeón de la primera edición en la actual sede, fue la semifinal ante Djokovic de 2009 en la que estuvieron jugando durante 4 horas y 3 minutos. El de Manacor no solo remontó el encuentro sino que superó 3 puntos de partido en el desempate definitivo, el segundo del encuentro. Es posible que el mejor recuerdo del serbio camino de una final madrileña sea su victoria en la semifinal de 2011, el año de su primer título. De hecho, su triunfo sobre el brasileño Thomaz Bellucci, después de superar una desventaja de un set y de un break en contra en la segunda manga, supone el único partido que ha ganado en la tierra batida de la capital de España tras perder el primer parcial.

Como declaró Ion Tiriac cuando le preguntaron su opinión sobre el duelo, al sudamericano le faltaron apenas diez minutos para alcanzar la final.  Y, sin duda, otra semifinal, la de 2008, quedó marcada como la otra gran obra realizada por Murray en Madrid. El escocés, que se proclamó el último campeón en el extinto Rockódromo de la Casa de Campo, fue capaz de llevarse un choque en el que no era favorito y comenzó perdiendo. Y lo hizo ante Federer. Solo había pasado un mes desde que el suizo derrotó a Murray en Nueva York en la primera final de Grand Slam jugada por el británico. Regalaron una gran exhibición de tenis de alto nivel y rapidez, pues los 30 juegos se completaron en menos de dos horas.