Madrid, capital mundial del tenis

Antonio Arenas Noticias Mutua

Por Arseni Pérez*

Un día radiantemente soleado. Larguísimas colas de personas serpenteando con mucha paciencia alrededor del recinto. A pesar del calorcito y de llevar un largo rato de pie esperando, muchas sonrisas teñidas de ilusión en las caras del personal. La mayoría saluda con entusiasmo y sonriendo cuando tiene la oportunidad.

Esa es la primera imagen que me viene a la cabeza cuando me preguntan por el Mutua Madrid Open. Igual es una sensación falseada por el instinto hollywoodiano de transformar con un barniz espectacular los instantes más triviales de nuestra existencia. Pero es una imagen cotidiana que he visto repetida en varias ocasiones antes de acceder a un día de competición, y que me produce una sensación muy agradable.

Podría decir también, cómo no, que en la recámara de la memoria está la primera sede del Madrid Arena, donde se vivió aquella mítica final del 2005. Inolvidable cómo el juvenil ciclón de Manacor dio uno de sus primeros vuelcos épicos a un partido que iba perdiendo en los dos primeros sets frente al croata Ivan Ljubicic.

Por supuesto, igualmente destaca la pasarela instaurada para que los aficionados hayan podido ver de cerca a sus estrellas favoritas, uno de los lugares del mundo donde antes se empezó a potenciar este estimulante feedback. Y, cómo no, las competiciones de nuevos valores para que se fogueen de cara al futuro.

Todo ello es santo y seña de un torneo que siempre ha tenido el reto pendiente de buscar algo más. Seguro que no siempre se acierta y que no todo es perfecto, desde luego, pero Ion Tiriac ha tenido bien claro desde que se instauró el Premier Mandatory femenino y el Masters 1000 masculino el exigente concepto del renovarse o morir. Así se pasó de la pista dura en otoño a la primaveral tierra batida dentro de una caja muy mágica. Un espacio monumental que consta de tres pistas con techo retráctil donde se disfruta del mejor espectáculo tenístico del momento, por mucho que se produzcan las bajas inevitables de última hora.

«¿Cómo ves lo de Garbiñe en Madrid?», «¿Cuándo repetirá título Rafa?», «Quedamos en la Pista 3», «… pues yo me voy a ver el entrenamiento de Djokovic». El trasiego de aficionados proporciona un hervidero de comunicaciones nada virtuales, sino reales, auténticas. El calor humano es fundamental para mantener con vigor un evento de este calibre. A nivel personal, en el Mutua Madrid Open he vivido la agradable experiencia de poder conocer, con la excusa de la afición al deporte de la raqueta, a muchas personas de muy diversa procedencia. Tanto social, como geográfica. Y lo mejor de todo es cómo he podido percibir su buen rollo e incluso, su generosa gratitud. Una sensación impagable.

Afortunadamente, pudimos recuperar hace unos años en TVE la cobertura de este gran torneo, que se ha convertido lógicamente en un gran puntal de nuestra programación. Este año, en compañía de Álex Corretja, Vivi Ruano, Anabel Medina, José Luis Villuendas, Nacho Calvo, Paco Caro -comentando los partidos-, Lourdes García Campos y Mercedes González –con las entrevistas-, Virtudes Fernández –en la edición-, Amat Carceller –presentando en el set-, y un buen puñado de grandes profesionales que no se ven en pantalla, volvemos a tener la gran oportunidad de compartir la máxima cobertura posible del torneo -apoyados por nuestra web, abierta al seguimiento de todos los partidos y en todas las pistas-.

El tenis es una muy buena coartada para disfrutar y compartir ese calor humano. Quedar para ver el Mutua Madrid Open es la antesala de la Ilusión. ¡No os lo perdáis!

*Arseni Pérez es periodista de TVE.