Un torneo de 10

Antonio Arenas Noticias Mutua

Esta temporada el Mutua Madrid Open tiene motivos de sobra para celebrar, pero uno de los más importantes es el décimo aniversario desde que el torneo se trasladó a la Caja Mágica para teñirse de tierra batida por primera vez en 2009. Desde entonces el Trofeo Ion Tiriac se convirtió en un objeto de deseo para el Big 4, un premio reservado exclusivamente para cuatro raquetas en todas las ediciones sobre polvo de ladrillo: Rafael Nadal, Roger Federer, Novak Djokovic y Andy Murray. 

El español, que además será el encargado de defender el título este curso, domina el palmarés con cinco coronas (2005, 2010, 2013, 2014 y 2017), el suizo cuenta con tres trofeos en su vitrina (2006, 2009, 2012), mientras que el serbio (2011, 2016) y el escocés comparten dos cada uno (2008, 2015). Y es que entre los cuatro encadenan diez trofeos seguidos. Para encontrar un nombre distinto hay que remontarse hasta la edición de 2007, cuando aún se disputaba sobre pista dura cubierta, un año en el que David Nalbandian consiguió tumbar a Federer en la final.

El argentino enseñó el camino para tumbar a uno de los inmortales, pero hasta ahora nadie ha podido imitar sobre polvo de ladrillo la receta que dejó escrita bajo techo. El estadio Manolo Santana es un recinto blindado y exige haber lucido la etiqueta de número uno del mundo para levantar el título al cielo de Madrid. Su categoría ATP World Tour Masters 1000 le concede un palmarés selecto, consolidado como un escenario de primer nivel mundial. Pero en 2018 hay múltiples candidatos esperando su oportunidad para terminar, de una vez por todas, con una hegemonía indiscutible a cuatro bandas.

Además de mágica, ha sido temporada tras temporada una caja de sorpresas durante los primeros días de competición. Más allá de la autoridad de los campeones, la arcilla madrileña ha vivido hazañas de otros ‘outsiders’ que presentaron al mundo sus candidaturas para ser considerados jugadores sin límite. Aquí, Nick Kyrgios desató la locura en 2015 en un dramático partido resuelto de su lado en tres tie-breaks ante Federer (6-7[2], 7-6[5], 7-6[12]). También Grigor Dimitrov, aún en 2013 y en el Top 30, desbancó a Djokovic en segunda ronda en otro ‘thriller’ que se resolvió en el set definitivo (7-6[6], 6-7[8], 6-3). 

Incluso el decorado también ha dejado brillar a otros nombres de La Armada. Fernando Verdasco se convirtió en 2012 en el único jugador de la historia del torneo que evitó que su compatriota Nadal alcanzara, al menos, las semifinales en un capítulo frenético más que se prolongó durante más de tres horas (6-3, 3-6, 7-5). En el recuerdo de todos los aficionados locales aún están grabadas las actuaciones de jugadores como Roberto Bautista Agut en 2014 o Pablo Andújar en 2013, que tuvieron la oportunidad de luchar por estar en la final del Mutua Madrid Open. Ambos tropezaron con la misma barrera en semifinales: el futuro campeón.

Nadal persigue el sexto

Hay pocos jugadores en la historia de este deporte que puedan presumir de haber coronado un mismo torneo en tantas ocasiones como para que al contabilizarlos todos falten dedos en una mano. Entre esos privilegiados brilla en letras doradas el nombre de Nadal, que en el Mutua Madrid Open persigue esta titánica proeza por sexta vez en su carrera. En esta edición el manacorense busca una corona más en casa –quinta sobre la tierra batida madrileña– una cifra que ya ha alcanzado en otros escenarios como Roland Garros (10), Montecarlo (10), Barcelona (10) y Roma (7).

Por todos estos argumentos, siempre manchados por el polvo rojizo de la arcilla, el campeón de 16 Grand Slam parte cada temporada y en cualquier torneo sobre esta superficie como el principal favorito al título. Mucho más en territorio local y ante su público. En esta ocasión, además llega como vigente campeón y tendrá que defender la corona, algo que ya logró en 2013-14. No obstante, es el único jugador en la historia del torneo capaz de repetir victoria dos años seguidos. Y en este 2018 pretende ampliar su leyenda.

Del Potro vuelve a Madrid

Si hay una raqueta que esta temporada puede cuestionar la superioridad de Nadal en el Mutua Madrid Open esa podría ser la de Juan Martín del Potro. El gran momento que atraviesa argentino, capaz de enlazar este curso 15 victorias consecutivas para levantar los títulos de Acapulco, el Masters 1000 de Indian Wells y presentarse en las semifinales de Miami, lo sitúan como una gran amenaza y alternativa en la Caja Mágica. Es cierto que la tierra batida no es la superficie que mejor rendimiento le ha dado, pero el de Tandil tiene fijada la capital de España como punto de partida de su gira sobre arcilla. 

Cerca de cumplir los 30 años –lo hará en septiembre– es más peligroso que nunca. Además de haber retornado a la élite del circuito, ahora disfruta más de cada partido y su instinto ganador se mantiene intacto. Del Potro regresa a Madrid dos años después de su última visita en 2016, donde se marchó en segunda ronda. Pero en el recuerdo aún quedan las actuaciones que firmó en 2009 (perdió con Federer) y 2012 (p. con Tomas Berdych), cuando se quedó a un solo partido de disputar la final del Mutua Madrid Open. No obstante, el argentino registra un récord de 10-3 en el polvo de ladrillo madrileño, o lo que es lo mismo, presenta un éxito del 77% en este torneo, un argumento que unido a su gran momento lo convierten en un candidato a todo. 

Thiem siempre cuenta

Nadie puede olvidarse de Dominic Thiem, para muchos especialistas uno de los elegidos a tomar el testigo sobre tierra batida cuando Nadal no esté. Ya en el Mutua Madrid Open pudo pelear por la corona en 2017 frente al español en una final de infarto y fue el único que consiguió inclinarle en la pasada gira sobre tierra batida en el torneo de Roma (24-1). El austriaco ha dejado huella con varios capítulos memorables, como el que protagonizó en 2014, cuando aún era No. 70 del mundo, desbancando en la segunda ronda al entonces No. 3 Wawrinka, llegando desde la previa.

Muchos señalan a Thiem como el candidato a tomar el testigo de Nadal en los grandes escenarios cuando el español no esté. La arcilla es su cuna, el terreno donde su derecha hace más daño y donde está cerca de la centena de victorias. Es la tierra batida la que le ha concedido sus mayores logros y el 80% de sus títulos. Este año, sin ir más lejos, abrió su palmarés en 2018 con la corona en Buenos Aires, el pasado curso conquistó Río (ATP 500) y Roland Garros es el único de los Grand Slam que lo ha visto llegar hasta semifinales.

El abanico más amplio

Lo cierto es que más allá de la firme candidatura de Nadal, la lista de alternativas permanece a priori aún vacía. Es una incógnita cómo pueden llegar jugadores siempre peligrosos como Novak Djokovic, que encadena dos participaciones firmando como mínimo las semifinales, o Stan Wawrinka, que también sabe lo que es jugar una final en el Mutua Madrid Open (2013). Sólo su físico determinará si podrán formar parte del abanico de favoritos, aunque sus nombres siempre asustan sobre el papel. 

Pero si algo tiene la Caja Mágica es que se distingue por unas condiciones especiales, un territorio benévolo con los mejores sacadores del circuito y una tierra que permite éxito a quienes suelen mostrar alergia en otros escenarios en la superficie más lenta. Es el caso de jugadores como Tomas Berdych. El checo es un clásico en este torneo, protagonizando algunos momentos míticos como la final de 2012 o tres presencias más en semifinales (2006, 2013 y 2015). Incluso Milos Raonic, que siempre ha ofrecido espectáculo con partidos ajustados y dos cuartos de final (2015, 2016).

Otra raqueta de este perfil a tener en cuenta será la de Marin Cilic, que este año ha tocado su techo en el Ranking ATP como No. 3 del mundo. Es cierto que sus resultados en tierra batida, en general, y en Madrid, en particular, siempre han sido discretos, pero el croata ha dado un paso al frente y la altitud de la capital de España puede ser su mejor aliado para presentarse en las rondas finales por primera vez en su carrera. 

Tampoco pueden descartarse a dos jugadores más versátiles, pero con el mismo nivel de peligrosidad como Grigor Dimitrov o Alexander Zverev. El búlgaro ha dejado atrás su cartel de eterna promesa para ser una realidad, campeón de las Nitto ATP Finals y capaz de dar la cara ante los mejores del mundo en los grandes escenarios. Por su parte, el joven alemán de 21 años respondió con unos cuartos de final en su primera participación en Madrid el pasado curso, dejando por el camino a Verdasco, Cilic o Berdych. Ahora vuelve con más experiencia y con la etiqueta de Top 10. Así como David Goffin, un jugador que se ha asentado entre los diez mejores del mundo, versátil y polivalente, cada vez más competitivo ante los jugadores top. Para el recuerdo quedará el nivel de tenis que exhibió en cuartos de final el pasado año y que sólo un inmaculado Nadal le impidió seguir avanzando. 

Finalmente, ¿qué pasa con La Armada? ¿Existe alguna alternativa? La respuesta es prácticamente todos. Jugador español y tierra batida van de la mano, y nombres como los de Pablo Carreño, Albert Ramos Viñolas, Roberto Bautista o David Ferrer están preparados para lograr grandes resultados. Tampoco hay que descartar a la motivación de jugar en casa del madrileño Fernando Verdasco ni la del futuro director del torneo Feliciano López. Todos estos ingredientes harán que el Mutua Madrid Open vuelva a ser un torneo 10.