Emboscada a las favoritas en Wimbledon

Mutua Madrid Open Tenis femenino

Una emboscada en mitad de la pradera. Eso encontraron las primeras raquetas del mundo sobre el verde de Wimbledon. En el tercer Grand Slam de la temporada, en la ronda de cuartos de final, esa que reúne a las ocho más fuertes, no acuden en tropel aquellas a las que el escalafón señala como bazas punteras. A las caídas prematuras de Serena Williams y Li Na, ambas inclinadas en los albores del torneo para una marca histórica, pues nunca antes en la Era Abierta habían cedido sin pisar los octavos de final de Wimbledon las dos primeras, se les unió durante el martes la rusa Sharapova, la última múltiple campeona de Grand Slam en escena, al ser engullida en la cuarta ronda.

“Puedes ver una generación más joven que está apretando en los Grand Slam, jugando excepcionalmente bien ante las mejores jugadoras”, reconoció María que ya ganó el último Roland Garros donde tras tres partidos, para algo inédito en era profesional, no quedaba ninguna de las tres primeras. “Pienso que están rondando el top20 con aspiraciones de entrar en top10” siguió, sobre unos cuartos de final donde se han colado, entre otras, la canadiense Eugenie Bouchard, que con 19 años ha llegado a tal fase en los tres grandes jugados en 2014, la rumana Simona Halep (22), dando continuidad a la final de Roland Garros con la mejor actuación de su vida en Wimbledon o perfiles no tan veteranos pero ya con experiencia en el séptimo partido de Londres como Sabine Lisicki (24) o Petra Kvitova (24). “Si. Definitivamente observas ese cambio” sentencia María, quinta en un escalafón dominado por dos mujeres que superan la treintena.

“En cuanto a ganar Grand Slams, eso aún tiene que ser demostrado” subraya la campeona de 2004, conteniendo con peso precipitadas insinuaciones sobre un inexistente cambio de guardia. Algo que requiere continuidad en el desempeño y no puntuales apariciones en fases intermedias de las mayores cajas de resonancia. Este Wimbledon, sin embargo, donde siete de las ocho últimas supervivientes carecen de una copa de esa talla en la vitrina, puede ser una oportunidad para romper esa barrera y terminar de girar la mentalidad en algún perfil. Una tendencia de reparto asentada entre las mayores coronas, pues por tercer año consecutivo los tres primeros grandes serán alzados por tres raquetas distintas.

En la llamada Catedral de este deporte donde se discute con raquetas, las sorpresas saltaron como petardos en hilera. “Sucede. Es el deporte. Por el mero hecho de que vengas como favorita no significa que tengas garantizado levantar el trofeo al final de las dos semanas”. El trofeo más prestigioso de la disciplina, una quincena que vale toda una vida, puede ser dominada por una raqueta que actúa desde las sombras. Saliendo de entre las grietas de un carcomido cuadro como la tierra que se abre paso entre el césped de las pistas.