El gran ascenso de Stan Wawrinka

Mutua Madrid Open Tenis masculino

Tras su victoria en el Abierto de Australia, el suizo Stanislas Wawrinka ha pasado este lunes del octavo al tercer puesto de la clasificación ATP, una enorme subida que no es sino un reflejo de la enorme evolución que ha tenido el jugador de 28 años en los últimos meses.

Wawrinka está disfrutando del mejor momento de su carrera, que le ha llevado a ganar por primera vez en su carrera un Grand Slam tras su triunfo en la final del Abierto de Australia sobre Rafael Nadal por 6-3, 6-2, 3-6 y 6-3, pero los grandes logros que ha venido consiguiendo en los últimos meses demuestran que la impresionante actuación del suizo en Melbourne no ha sido fruto de la casualidad.

Wawrinka ha protagonizado un gran cambio en los últimos meses, un cambio que le ha permitido instalarse entre los más grandes del circuito y luchar codo con codo con ellos por los grandes títulos. En este cambio han influido aspectos técnicos que le ha aportado su entrenador Magnus Norman como un juego mucho más agresivo, pero el factor determinante ha sido un cambio mental. Wawrinka es hoy en día un jugador mucho más fuerte mentalmente, lo que le ha permitido ganar ese aspecto decisivo que muchas veces sirve para decantar los partidos.

Quizá gran parte de ese cambio se produjo en mayo de 2013. Tras conquistar el torneo de Oeiras, en Portugal, puso fin a una racha de dos años sin ganar ningún título, y llegó al Mutua Madrid Open con la moral reforzada. En Madrid alcanzó su primera gran final después de la que había disputado en Roma en 2008, y eso dio un gran empujón a su fortaleza mental. A partir de ahí llegaron nuevos éxitos como las semifinales del US Open, la clasificación para el ATP World Tour Finals por primera vez o las semifinales en ese mismo torneo, que sentaron las bases para lo que estaba por venir en 2014. Un impresionante inicio de temporada le ha llevado a ganar los torneos de Chennai y el Abierto de Australia, y es el único jugador que no ha perdido ningún partido en este año. El cambio ha sido enorme, y ha llegado fruto de una actitud diferente en la pista.

Es precisamente lo que le ocurrió frente a Novak Djokovic en su duelo de cuartos de final en Australia. Wawrinka había estado muy cerca de la victoria ante el serbio en dos de sus más recientes duelos anteriores, en los octavos de final del último Abierto de Australia y en las semifinales del US Open 2013. En ambas ocasiones, Wawrinka forzó el quinto set ante un Djokovic más desquiciado de lo normal, pero en esos dos partidos el serbio se acabó imponiendo por su mayor fortaleza mental en los puntos decisivos. Esta vez, la cosa cambió. Después de 14 derrotas seguidas ante el serbio, la historia fue diferente en Melbourne hace solo unos días, y Wawrinka dio un golpe de autoridad que le dio aún más moral para crecerse y acabar conquistando el título.

Lo mismo le ocurrió en la final ante Nadal, un jugador ante el que nunca había ganado ni un solo set y ante el que había perdido sus doce encuentros anteriores. Pese a que la lesión de espalda del número 1 del mundo tuvo su influencia, lo cierto es que el jugador de 28 años se ha quitado los complejos, y eso le ha dado alas para acercarse al nivel de los de arriba.

Wawrinka ya no está a la sombra de los Nadal, Djokovic, Murray, Ferrer o Federer. Ya es uno de ellos, y con 28 años, todavía tiene tiempo de sobra para demostrarlo. De momento ya está en el tercer puesto de la clasificación, pero su ambición se ha visto todavía más fortalecida con el título en Australia, y ahora Wawrinka quiere más.After his victory in the Australian Open, the Swiss Stanislas Wawrinka jumped from eighth to third in the ATP rankings on Monday, it is an enormous leap that is none other than a reflection of the huge progress the 28-year-old player has made in recent months.

Wawrinka is currently enjoying the best tennis of his career, which has taken him to his first Grand Slam title after beating Rafael Nadal 6-3, 6-2, 3-6, 6-3 in the final, but his great achievements in recent months show that the Swiss player’s impressive performance in Melbourne was no coincidence.

Wawrinka recently made changes that have allowed him to join the biggest names on tour and compete on a level playing field with them in the big tournaments. The changes are partly the result of technical suggestions from his coach, Magnus Norman, such as a much more aggressive approach to the game, but the determinant factor was a mental adjustment. Wawrinka is now far stronger mentally, which has allowed him to tip a lot of matches in his favour.

Perhaps a large part of this change came in May 2013. Coming off the back of winning the Oeiras tournament, in Portugal, ending a run of two years without a title, he arrived at the Mutua Madrid Open with his confidence restored. In Madrid he reached his first big final since the one he played in Rome in 2008, and that gave him great mental fortitude. From there came more success such as reaching the semi-final of the US Open, qualifying for the ATP World Tour Finals for the first time and reaching the semis there, which set the foundations for what was around the corner in 2014. An impressive start to the season has seen him win in Chennai and the Australian Open, and he is the only payer who has not lost a match this year. The change has been huge, and he is now enjoying the fruits of a different attitude on the court.

This is exactly what happened against Novak Djokovic in his quarter-final match in Australia. Wawrinka had been very close to victory against the Serb in two of their most recent clashes, in the last sixteen at the previous Australian Open and the semi-finals in the 2013 US Open. In both cases, Wawrinka took an uncharacteristically sloppy Djokovic to five sets, but on both occasions the Serbian’s superior mental strength carried him to victory. This time the tables were turned. After fourteen consecutive defeats to the man from Belgrade, a change occurred in Melbourne just a few days ago, and Wawrinka stamped his authority on the tournament, giving him the confidence boost that eventually allowed him to win the title.

The same occurred in the final with Nadal, the player who he had never taken a set off and had lost his previous twelve matches to. Despite the reigning number one’s back injury influencing the match, it is true that the 28 year old had made a mental breakthrough that gave him the wings he needed to close the gap on those above him.

Wawrinka is no longer in the shadow of Nadal, Djokovic, Murray, Ferrer and Federer. He is now one of them, and at 28 years of age, he still has plenty of time to prove it. He is now the world number three, but if his performance in Australia is anything to go by, Wawrinka is not done yet.